Un panorama de contrastes
El cannabis atraviesa un momento decisivo en el mundo. Mientras algunos países abren sus mercados y crean nuevas industrias, otros endurecen leyes y frenan reformas recientes. Este contraste refleja tanto el potencial económico de la planta como la fragilidad de las políticas que la rodean.
Avances internacionales
En África, Marruecos logró una meta histórica: exportó cannabis medicinal a Australia.
Esto lo coloca en el mapa global y abre oportunidades de inversión.
En Europa, Alemania consolidó un sistema de distribución en farmacias.
Los pacientes acceden a productos con impuestos moderados, aunque la producción local no alcanza.
En 2021, la ONU quitó al cannabis de la lista de drogas más restrictivas.
Ese cambio impulsó a varios países a revisar sus leyes.
Retrocesos y riesgos
Un ejemplo claro de retroceso es Tailandia. Tras despenalizar el cannabis y generar expectativas de crecimiento, el país volvió a clasificarlo como narcótico. Ahora exige receta médica para acceder a la planta, lo que ha frenado de manera abrupta una industria que proyectaba ingresos millonarios en los próximos años.
El negocio global del cannabis
El mercado legal alcanzó 36 mil millones de dólares en 2023.
Se estima que crecerá a 58 mil millones en 2028, con un aumento anual cercano al 10 %.
Estados Unidos domina con más del 80 % de las ventas y proyecciones de 33 mil millones en 2025.
Europa en transición
La Unión Europea debate nuevas reglas sobre cáñamo y flores de cannabis.
El proceso es lento y con obstáculos técnicos.
En el Reino Unido, el cannabis medicinal es legal desde 2018.
Pero el sistema público casi no da recetas y los pacientes dependen de clínicas privadas.
Alemania avanza con mayor rapidez.
El país ya despenalizó la posesión personal y permite hasta tres plantas de autocultivo.
México frente a la oportunidad
México también se encuentra en un punto clave. Tiene condiciones ideales como clima, tradición agrícola y cercanía con el mercado más grande del mundo, Estados Unidos. Sin embargo, la falta de reglas claras y de voluntad política mantiene al país en pausa, mientras otras naciones ya atraen inversiones, generan empleos y consolidan cadenas productivas alrededor del cannabis.
Conclusión
El futuro del cannabis avanza a gran velocidad.
Los países con reglas firmes y apoyo a pequeños productores ya se posicionan en la industria.
México todavía puede entrar, pero debe actuar pronto.
Si no lo hace, quedará rezagado en el mercado global.
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